El Día en Que el Cielo Se Partió: La Historia de El Choque y el Despertar de los Supervivientes
La crónica fundacional del mundo de El Choque: cómo dos cuerpos celestes chocaron, cómo nació la Isla y por qué despiertas solo en la playa.
Por Equipo de El Choque · 2 minutos de lectura
Nadie sabe con certeza cuánto duró el silencio antes del impacto. Los pocos que sobrevivieron cuentan que, en la última noche del mundo antiguo, el cielo quedó extrañamente quieto. Los pájaros dejaron de cantar, los perros dejaron de ladrar e incluso el mar parecía contener la respiración. Entonces llegó el sonido.
Primero, un zumbido grave, casi imperceptible, que hacía vibrar los huesos. Después, un rugido creciente, como si el propio firmamento estuviera siendo desgarrado de un horizonte al otro. Dos cuerpos celestes, llegados desde direcciones opuestas del espacio, se encontraron exactamente sobre el océano primordial. El choque liberó una energía que ningún instrumento humano había medido jamás.
La onda expansiva se propagó en círculos concéntricos, como las ondas de una piedra lanzada a un lago, pero con fuerza suficiente para arrasar continentes enteros. Las ciudades desaparecieron, las montañas se derrumbaron y los océanos hirvieron durante días. Cuando el polvo por fin se asentó, solo quedaba una porción de tierra firme: una isla recién nacida, alzada desde el fondo del mar por la furia del impacto, con un volcán todavía incandescente en su centro.
Eres uno de los pocos supervivientes. Despiertas en la arena mojada de la Playa de los Náufragos, sin saber cómo llegaste allí, con los ojos incapaces de distinguir forma alguna en la oscuridad permanente que se apoderó del cielo. Pero los oídos funcionan, y funcionan mejor que nunca. Oyes las olas, el viento, los restos crujiendo y, a lo lejos, algo que parece un aullido.
Así comienza tu historia en El Choque. Entre los supervivientes circula una leyenda sobre el Mesías, una figura que habría previsto el choque y dejado señales repartidas por la Isla para guiar a quienes quedaran. Encontrar esas señales, sobrevivir a las fieras y reconstruir una comunidad entre los escombros es el camino que cada jugador elige recorrer a su manera.
